Ante el temor que padece nuestra población en cuanto a qué y cómo nos podemos contaminar, queremos aclarar algunos puntos, para generar algo de tranquilidad.
El coronavirus no está en todas partes, acechándonos para infectarnos. Por tanto, ante cualquier miedo que nos asalte, lo primero que tenemos que pensar es si es realmente probable que la situación que imaginamos se haya dado.
¿Puedo contagiarme simplemente al respirar en la calle?
No. Para empezar, no toda la población está infectada, y la que está infectada no libera virus en cada exhalación, por lo que las personas que caminan por la calle o que están en un espacio, no están todas liberando virus al ambiente. Pero es que, además, cuando respiramos o exhalamos en un espacio exterior, nuestro aliento se diluye al instante en el volumen inmenso de aire donde además las condiciones no son estáticas, sino que siempre hay algo de desplazamiento por causa del viento, por poco que sea.
En supermercados u oficinas hay menos volumen de aire que en la calle, pero estos espacios suelen tener sistemas de circulación, como aire acondicionado que, si no recirculan el aire, ayudan a la dilución, por lo que es muy poco probable que se produzca un contagio. Eso sí, siempre que se respeten las recomendaciones de seguridad y no haya alta densidad de personas.
Habría que preguntarnos es si realmente el virus puede haber llegado hasta aquel producto en cuestión. Damos por sentado que si, pero no debemos pensar que todo tiene virus y que, por tanto, lo toco y me infecto directamente, con lo cual es altamente improbable que cuando cojamos un paquete de alimento en el supermercado haya coronavirus en él y nos contagiemos.
Aún así para estar más tranquilos, una manera fácil de evitar un contagio sería al llegar a casa limpiar los envases con una bayeta o un papel de cocina humedecidos con una solución de lejía diluida con agua de grifo. A continuación, lavarse bien las manos.
¿Y al recoger un paquete de un servicio de mensajería, como un Glovo o algo de Amazon?
La piel sana es una barrera muy efectiva contra el coronavirus, que no puede entrar al organismo a través de la piel intacta. Solo cuando con las manos, en caso de que estén contaminadas, nos tocamos las mucosas nasal, bucal o ocular, corremos peligro de infección. Por tanto, si recibes un paquete, la medida más efectiva es, una vez lo recoges y lo guardas, te lavas las manos con jabón, de esta forma interrumpimos la cadena de transmisión. Y hay que recordar que en cartón, el el virus pierde su efectividad con rapidez.
Los bienes en el interior del paquete, ¿pueden contener coronavirus?
Si en estos días de confinamiento has realizado compras por internet, no hay que temer por un posible contagio. Desde que se produjo el objeto que has comprado, se envasó, se envió desde el país de origen, se recibió en un centro de logística, se llevó a un almacén y luego llegó a tu casa, han pasado semanas o meses. Aunque el coronavirus hubiera estado allí en un principio, cuando recibes el producto, está inactivo, sin capacidad de infección.
¿Cómo puedo desinfectar las cosas que entran a casa de fuera?
Afortunadamente, los productos desinfectantes funcionan. La lejía diluida, el agua oxigenada o el alcohol, el son algunos de ellos. Para las superficies es lo más recomendable, también el agua con jabón si el material que queremos limpiar lo permite. Para las manos, mejor agua con jabón o solución desinfectante.
¿Se contagia el virus a través de la ropa?
Al parecer, tanto en la ropa como en el papel, al ser superficies porosas, no deberían ser fuentes de contagio.
En superficies como en metales o plásticos, el virus queda adherido a la superficie, sin poder penetrar en ella; por eso cuando pasamos el dedo por encima, corremos el riesgo de llevárnoslo. En cambio, en papel y textil, algodón e incluso látex, es mucho más difícil recuperar el virus, que penetra y se une con mayor intensidad a las moléculas del material poroso lo que quiere decir que no te puedes contaminar.
¿Qué hago con los zapatos?
Puede ser buena idea dejarlos a la entrada de casa. No hace falta desinfectarlos, aunque si se desea mayor seguridad, se les puede pasar una bayeta húmeda con lejía doméstica diluida por la suela. Pero es muy poco probable que puedan haberse quedado virus enganchados en los zapatos y que luego estos puedan infectar a una persona en tu casa.
Intentemos mantener las normas de seguridad al máximo. Es mejor siempre prevenir.
Esperamos haber aclarado dudas y transmitido un poco de tranquilidad a nuestros lectores.















